Como
vemos en el artículo, la Lingüística Aplicada es una ciencia cuya
definición y origen aún no tenemos claros. Las distintas ramas que
se nos presentan en el documento son seis en total: Adquisición y
aprendizaje de la L2, Enseñanza de segundas lenguas, Lengua para
fines específicos, Psicología del lenguaje, Sociología del lengua
y Contraste de lenguas, traducción e interpretación.
La
rama que, en mi opinión, es más interesante es la de Sociología
del Lenguaje. Relacionada con la Política Lingüística, mediante la
cual se intenta establecer que el estatus de las distintas lenguas
según el marco político, y la Planificación Lingüística, que
consiste en la aplicación de políticas lingüística previamente
marcadas. La Sociología del Lenguaje abarca, entre otros, el
análisis del discurso y el estudio de la Pragmática, y es, en
definitiva, el estudio del contexto sociocultural de una determinada
lengua. Me parece la rama más llamativa por la sencilla razón de
que la mayor manifestación de nuestra racionalidad humana es el acto
de habla, un acto de fe. De modo que relacionar algo tan básico y
nuclear como política o sociedad con el acto comunicativo oral nos
proporciona un punto de vista imprescindible para comprender la
humanidad y la historia.
En el
segundo lugar colocaría la Enseñanza de segundas lenguas, ya que
está estrechamente relacionada con mi proyecto de vida profesional.
Después de varias experiencias dando clases de español a
estudiantes, entre ellos una extranjera, no me cabe duda de a qué
quiero dedicarme.
En
tercer lugar queda la Psicología del Lenguaje. Encuentro en ella un
foco de interés en el sentido de que, además de otras cosas,
estudia cómo la especie human adquiere y utiliza el lenguaje, algo
que realmente me fascina y me resulta intrigante y espectacular.
En
cuarto, quinto y sexto lugar se encuentran la Adquisición de la L2,
el Contraste de lenguas, traducción e interpretación, y la Lengua
para fines específicos. La Lingüística Forense, dentro de la
Lengua para fines específicos, se encarga de usar la lingüística
para el reconocimiento de voces a nivel judicial.
Según
concluye Luque Agulló, la división estricta de la LA es algo
contraproducente. Podría ocurrir que aparezca una tendencia al
separatismo y al aislamiento, como ella misma explica. Pero, en mi
opinión, si se separan las distintas ramas y se trabaja
recíprocamente, sería algo beneficioso para el campo de la
Lingüística. Es lo que se conoce como la interdisciplinariedad,
es decir, la convergencia de los
estudios de distintas índoles en un proyecto de conocimiento común.
Sí cada una de esas ramas se complementan mutuamente, quizás la LA
prodía llegar a ser una ciencia más organizada.
