Ensayo sobre prejuicios lingüísticos relacionado con entrevista a Víctor García de la Concha.

Sobre los prejuicios lingüísticos. 

 Un prejuicio lingüístico es una idea sobre la lengua que no está basada en información contrastada, sino que se genera desde el desconocimiento, la mayoría de las veces dejándose llevar por la opinión común. 

 Existen prejuicios en todas partes del mundo y sobre todas las lenguas. Lo mismo pasa con el español a causa de las diferencias que, obviamente, hay en la lengua de los distintos países hispanohablantes
, así como en diferentes zonas de dichos países.

 Un factor importante a la hora de formular los prejuicios lingüísticos es el económico o de poder. Una cultura hispanohablante que sea superior a otra económicamente o debido a otros factores (como veremos en el ejemplo que a continuación de expone de a entrevista a  Víctor García de la Concha) tiene muchas posibilidades de verse en el derecho de afirmar que su forma de hablar es la única correcta, menospreciando al resto e imponiendo sus hábitos lingüísticos. 

 En la entrevista a García de la Concha vemos cómo uno de sus interlocutores da por hecho que la Academia (RAE) dicta la norma. De la Concha responde con un “nooo no no no no...”, y explica que los españoles somos sólo la décima parte del total de hispanohablantes, de modo que el español de España no tiene el liderazgo, sino el coliderazgo normativo de la lengua, gracias a que se lleva a cabo un proyecto para unificar todas las academias del español en una conjunta. Señala que, aunque España fundase el Instituto Cervantes, toca hacer de él un organismo iberoamericano. 

 Con este ejemplo de que España fue pionera en las actividades normativas del español, vemos cómo no influye sólo la fuerza económica de un territorio, sino muchos otros factores. 

 Acerca de la afirmación de que la Academia dicta la norma, veo necesario decir también que, en el caso de que sólo existiese el español en España, la RAE seguiría sin dictar la norma, ya que somos los hablantes y los nuevos hábitos y realidades los que imponemos con el uso las nuevas normas.

 Un pensador del que no recuerdo el nombre realizó un estudio en el que afirmaba despectivamente que la lengua de los nativos del desierto de Kalahari en África era una “lengua primitiva” que no había evolucionado, alegando que sólo contenía ochenta palabras. Fue rebatido por Montero Cabrera, que lo acusó de argumentar con prejuicios y con falta de información, así como por Crystal, que calificó su estudio como “no válido científicamente”. 

 Hay en dicho debate otra cuestión que me resulta llamativa, y es una pregunta acerca del empobrecimiento del español de calle en España en la actualidad. De la Concha recuerda entre risas cómo hace un tiempo calificó al español de calle como “zarrapastroso”, y reconoce que sí que se está teniendo tendencia a un empobrecimiento del español aquí, pero que es algo que ha ido ocurriendo en la historia a modo de tirabuzón, y que, por supuesto, volveremos a recuperarnos; y  luego a recaer: el eterno retorno. 

Sexismo lingüístico. Ensayo improvisado.

Hay una mujer que dice que la lengua es como la piel de la sociedad. Como piel, como pellejo, la lengua se amolda perfectamente a todas las curvas del "cuerpo" social. 

Suele pasarme mucho que al decir, por ejemplo, "Mi médica me ha dicho..." algunos comentan que se dice "la médico", y tengo que pedirles yo que, por favor, busquen en Internet y vean que se equivocan. Mi abuela a veces me pregunta cosas como si "la mujer que estudia se llama 'estudianta' ".Quiero decir, que hasta en la tienda de enfrente del ambulatorio de mi pueblo la gente a veces discute sobre estos temas. Y lo hacen personas que no pisan un centro educativo desde los doce años, sobre todo mujeres, que son las que más han sufrido la discriminación en muchos sentidos. 

Es importante hacer hincapié. El lenguaje sexista no son los padres. No es una estupidez ni mucho menos. Por eso dar pequeñas llamadas de atención de vez en cuando sobre aspectos de la lengua cuando creemos que hay cierta discriminación de las mujeres está bien. Pero quizás no habría que centrarse tanto en este sentido, y más en corregir las actitudes que reflejan algo mucho más profundo. 

Yo creo que el lenguaje sexista es el espejo de todo cuanto tenemos arraigado. Quizás no nos chirriaría tanto decir o escuchar "bombera" si no nos sorprendiese que una mujer se dedique a extinguir incendios.  

Sea como sea, creo que las costumbres arraigadas y el lenguaje sexista son cosas que van de la mano. Una tira de la otra, y viceversa.
Una bicicleta necesita dos ruedas para andar. No dejemos que una de ella se pinche.